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¿Qué riesgos corre tu negocio? 4 tipos de riesgo que tienes que conocer.

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gestion de riesgos del transporte

La correcta gestión de los riesgos en tu empresa te puede evitar grandes pérdidas. Las empresas multinacionales habitualmente disponen de equipos enteros que se dedican a evaluar y reducir los riesgos al mínimo. Un autónomo y una PYME no tienen los mismos recursos, pero aún así pueden hacer una buena gestión de los riesgos. Porque el dicho popular “más vale prevenir que lamentares aplicable a todos, tanto a los grandes como a las PYMES y emprendedores.

Para empezar es importante señalar que, para un negocio, los riesgos no son sólo las desgracias que pueden ocurrir, sino también las oportunidades del propio negocio que se dejan escapar.

Primero necesitas identificar los riesgos de tu negocio. La mejor manera es revisar área por área y así crear una lista con todos los posibles riesgos. Una vez hecha la lista, estima:

– la frecuencia con que puede ocurrir cada riesgo

– el impacto que puede tener ese riesgo para tu negocio

Así puedes mostrarlos en un mapa y gestionarlos de manera más fácil (ver gráfico).

grafico

1. Asumir: Son los riesgos cuyos daños no ocurren de manera habitual y tampoco tienen un alto impacto en tu negocio. Los puedes asumir (por ejemplo, caída y rotura de un teléfono móvil).

2. Reducir: Es importante reducir los riegos que provocan los daños con alta frecuencia aunque tienen bajo impacto. Aunque el impacto no es grande, su alta frecuencia significa un alto coste para el negocio. Por ejemplo, un camión viejo que tiene frecuentes averías puede ser arreglado una y otra vez. Pero a la larga te puede hacer perder clientes porque no llega a tiempo a su destino. También los camiones de reparto que sufren frecuentes golpes y rozaduras, pueden suponer un alto coste por las reparaciones. Además el coste de su seguro se incrementaría año tras año.

3. Asegurar o transferir: Los riesgos que ocurren con baja frecuencia y tienen alto impacto son muy peligrosos (por ejemplo, siniestro total del camión, accidente laboral grave, incendio de las naves o almacenes, pérdida de la mercancía transportada por accidente o robo). Lo más habitual es mantener al máximo la seguridad laboral y hacer un seguro que cubra este tipo de alto riesgo (seguro de camión o furgoneta, seguro de mercancías, accidentesseguro de responsabilidad civil del transportista etc…). Si tienes la posibilidad, también puedes intentar negociar el traslado de la actividad que conlleva el riesgo a otra empresa.

4. Evitar o eliminar: Y, finalmente, están los riesgos que provocan daños con alta frecuencia y alto impacto. Es importante evitarlos o eliminarlos a toda costa. Las compañías de seguros suben mucho el precio del seguro en estos casos o incluso lo rechazan directamente. Un ejemplo puede ser el robo de mercancías muy estimadas por los ladrones: cobre, teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tabaco, etc. Esto ocurre en los camiones durante el transporte o en almacenes. Si se necesita transportar alguna de estas mercancías, es importante tener la seguridad de que están cubiertas en el seguro de mercancías o pedir explícitamente que se incluyan.

Más ejemplos prácticos

Abajo encontrarás más ejemplos de riesgos habituales, divididos por áreas de negocio, con sus soluciones:

a) Área Estrategia-Comercial: Por ejemplo, poca diversificación de las fuentes de ingresos. Depender de un único cliente puede a veces resultar cómodo, pero en el momento en que el cliente se ve obligado reducir sus gastos, tu negocio puede salir perjudicado. También se trata del tipo de actividad que ejerces. Si es posible, evita las actividades que conllevan altos riesgos y poco margen para tu negocio.

b) Operativa-Logística: Los más habituales, como accidente de tráfico, robo o accidente de las mercancías, incendio de la oficina/almacén, accidente personal, etc., ya han sido enumerados anteriormente. Puedes intentar prevenirlos y además cubrirlos con un seguro. Un seguro bien hecho te respalda con miles o cientos de miles de euros que vas a necesitar si ocurre lo peor. Puedes contratar incluso un seguro que te cubra contra las decisiones desfavorables de las propias compañías aseguradoras en el caso de un siniestro (seguro de defensa jurídica).

c) Planificación: Es importante estar al día de las necesidades de tus clientes actuales y potenciales, y planificar a corto, medio y largo plazo también. Por ejemplo, cuando tus clientes prevén una disminución de su actividad, vas a necesitar saberlo con la máxima antelación para estar preparado.

d) Contabilidad: Reduce los riesgos que lleva el flujo de caja. Revisa los plazos de los ingresos de tus clientes y pagos a tus proveedores. Si tu flujo de caja es negativo, negocia la reducción del periodo de pago de los clientes o amplía el periodo de pago a los proveedores.

e) Finanzas: Ten siempre en cuenta la capacidad del negocio para poder liquidar las deudas; por ejemplo, cuando compras un camión nuevo. Lo ideal es crear un colchón de dinero, rellenarlo cuando los tiempos son favorables y, cuando no lo son, usarlo para poder pagar los gastos fijos.

Nuestra recomendación: Siempre, cuando ocurra un error/accidente, documéntalo junto con la causa y su solución. Intenta crear un control interno de alarmas que salten cuando se dé una situación similar a otra que haya provocado algún problema en el pasado.

Ten en cuenta que lo explicado arriba son pinceladas universales de la gestión de riesgos y se pueden aplicar no solo al mundo de la empresa, sino también a la vida privada de cada familia o persona.

  

Tu equipo SegurCamión

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